encendida
jueves, 4 de noviembre de 2010
Quién eres?
encendida
Ciudad desconocida (Santiago, 1 de nov. 2010)
de la paz de mis huesos,
entre los túneles del metro
la cerveza y su buen humor
que recorrí
con sus siluetas errantes,
CUMBRE LATINOAMERICANA DE POETAS EN RANCAGUA Y MACHALÍ 2010.
Hemos compartido el sol, obviamente dicho así, pero nuestras manos se hicieron grito intenso desde el corazón en aquella tierra que siempre había pasado de largo. Poetas jóvenes en su mayoría, poetas latinoamericanos, poesía, intentos de mejorar el mundo a través de una convivencia, dulce, solidaria, cómplice, humana. Gracias amigos poetas, gracias a Manual Ediciones, a Rodrigo Véliz y otros ltda. gracias muchas, Feliz, Feliz, Feliz.....hasta el próximo año..¡¡
miércoles, 3 de noviembre de 2010
AQUELARRE EN LA SOCIEDAD DE ESCRITORES DE CHILE EN SANTIAGO 2010
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sábado, 23 de octubre de 2010
Será duro el camino
Anclé en mi sangre un espermio
que no ha crecido,
sin embargo,
yo ruego
que las sombras que dibujan
escapularios
en las paredes de mi cuarto
atiendan mi parto
y sequen mi sangre
cuando dé a luz;
parir entre piedras cayendo,
parir entre flechas ponzoñosas,
así,
acunaré al fruto,
con su veneno
lo voy a amar.
martes, 19 de octubre de 2010
Desorientación
jueves, 14 de octubre de 2010
¿Por qué escribo?
sábado, 9 de octubre de 2010
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Otoño
acumulando el excremento
y nuestros congelados lomos
un afiebrado otoño.
domingo, 26 de septiembre de 2010
Poema del dolor
viernes, 24 de septiembre de 2010
Yo he sido feliz
cada navidad tuve una cena
y grandes regalos,
Yo he sido feliz.
una mañana
caminaban de prisa
de vuelta a sus casas,
muchas horas,
sirenas en la calle,
gritos en las casas,
alguien les disparaba.
nos sentamos,
mi familia y yo.
comenzaba la oscura danza
Violín triste
lunes, 6 de septiembre de 2010

Deslinda la frontera con la muerte parpadeante sombra helada bullente en mi carne, la malogra, es la furia de ver como cruzan los vestidos húmedos, las piernas frías, los zapatos que no logra ver y van al compás de pensamientos que organizan su labor el resto de los días,
yo quiero recoger las hojas que se están pudriendo por el agua, arrugadas como las manos que trabajan y escriben, prolija me basta, sumar las nubes, esconder la cabeza bajo los cedros de olvidados aromas, pero todo seguirá igual como un viejo balón dejado por un niño.
Dónde puedo escarbar cenizas que puedan encenderse en medianoche cuando sonámbulo las etapas por estepas ensordecedoras.
Un día más la lluvia se desnuda y se viste frente a mí, su charla monocorde ahuyenta a los pájaros y yo simulo no escucharla, así urden hilanderas arañas rutas antiguas, lento el paso al horizonte cada vez más nítido, yo mientras me constriño, me acoquino para no estorbar el nido.
Es mi anhelo perpetuo de desollar las manos en la tierra, revolcarme en su torbellino, esperando que circule una sangre nueva de serpientes nacientes, aunque fuera para repetir la expulsión. Pero, podré llorar, sin que me avergüence el estallido y el fruto será nuevamente la causa, aunque sepamos ya que sigue, que un hermano asesinó a su hermano,
quizá tengamos tiempo de avisarle que escrito está y se rebele a su designio.
Duras rocas

Entre duras rocas arrastradas por el mar enciendo el candelabro en un rincón irredento, es la manía de sorber mis labios hasta el ultimo duro huerto que yo bebo del ensueño. Amarte, entre sangrientas miserias, besarte, en la canícula de la tarde, tocarte, lamerte, montarte en mis obstinados ijares que se columpian al cielo, deseo la ultima saliva de tu abril siendo aun febrero, lejos eres aroma entre lodos donde voy tras ellos.
Nada es nada, nadie es nadie, sola en la multitud de tantos ojos muertos, mi atributo es tal ensuciada con tu cuerpo, mis piernas arcoíris colores repartiendo entre el deseo quieto de no amarme nadie más como tu lo has hecho, déjame contenta en el rumor acezante sobre tu pecho, la espesa esperma sobre mi pubis besa el clítoris que tu boca modela, no tardes, tu abandonada, seca mis entrañas búscame en las breñas, allí tuya besaré el polvo hasta que lo riegues con tu beso santo que me hace bella hembra y carne firme para tu bravo animal que se esconde.
Ayer te he visto
Ayer te he visto nuevamente.
El tumulto,
el vino y los maníes
y la conversación de siempre.
Entre los rostros el único que lleva ojos que transgreden las sombras
como almas en pena que besarán las murallas tres mil años,
para decirme que vienes del impulso de las aguas arrastrando las piedras escritas,
que vienes de la mesa donde olvidas
que eres el animal de tiro para mi arado,
el que con sus dedos sordomudos dibujan en el aire
las vidas que no retornarán con los mismos ensueños y relatos,
y atrapan
con ahínco la espuma.
Tu cuerpo cruza la sala con ese paso aéreo
y atraviesa a otros cuerpos
rezumando la quimera que los amarró
a la hectárea profunda de la experiencia,
tú y tus años, yo y mis años suman
hacia un astro que orbitará la constelación cuando el tiempo fluya
escupiendo los esqueletos humanos a otra Era.
Entonces,
nuestros nombres
serán otros.
La intensidad del Silencio
Comienza a retirarse el otoño y ya no hace frío. Aquí me quedo en medianoche, la mente quieta, sola con la luz del cuarto horadándome en el pecho, las cortinas cerradas y las sombras tranquilas. Me ha llamado, pero yo no quiero más fantasías; era insensato, siempre acudía de prisa hacia la puerta y me asomaba al oir sus pasos, no quiero más manjares ofrecidos por él, ningún susurro prometiéndome ese ambiguo camino juntos. Aparto la mirada del libro, y doblo la página, quiero dormir, es tarde y debo levantarme temprano. Mañana llamará como cada martes, otra vez le diré que no es posible, que el desaliento es un pájaro que picotea, permanentemente, el estómago y no puedo tomar decisiones tan temprano. Suena el celular, es un mensaje, lo leeré mañana, qué querrá tan tarde…
ar
domingo, 5 de septiembre de 2010
La intensidad del Silencio

Porque no he querido botar el viejo sillón donde cada noche me siento a leer, donde paladeo cada idea de otros tiempos, me gusta soñar y mientras tantos devoro, con ansias, una fruta. Desde ese momento, me siento angustiada, el aire me turba la mirada, una extraña bruma me asusta; y me levanto rápidamente, corro por la habitación hacia la puerta, quiero escapar. Nadie me abraza, todo está cubierto de sangre, todo es aceite hirviendo bajo mis pies, y mis gritos ahogan mi pecho y no emito sonido, ninguna palabra que llame a alguien que me socorre. El viento ruge fuera de mi casa y yo sólo quiero detener esta tromba de sensaciones trastornando mis pasos a cualquier lugar. Cuántos años en esta jaula murmurando, esperando que por mí.
ar
sábado, 4 de septiembre de 2010
Te ofrezco
Te ofrezco
la flor almibarada
donde nutrí a mis hijos,
hinchada magnitud perpleja
de un capullo a punto
de abrir su seda.
Te ofrezco entrelazada
la llaga del tormento y tu memoria
que hará encender la veta más preciada
de la piedra hueca
que tu llenas.
Encañado trigal
entre el aire y mi cuerpo,
somos dos acaudalados
hacia el océano.
El silencio
El silencio es el imperio de tu voz en este instante
que la vena en desmedro vocifera,
el silencio ha cegado tu retina quien escribe mi poema,
el silencio tuyo es mi prisión,
el que me dicta un arrebato del viejo aquelarre
y mi piel se despliega en apéndices,
convulsionan rizomas
en la submarina luz.
La lira vibraba absorta en mi respiración,
y tu rostro,
ahora,
gélido
fragua la tromba
en el caos del panteón.
martes, 31 de agosto de 2010
Nos iremos con el mundo
Mi hermoso difunto
tu esternón vaciado bajo mis ijares mancillados
por tu semen,
han hecho esta sinfonía en mis febriles aposentos,
que abrieron los caminos a la pirotecnia
cubriéndote los ojos en mi caparazón.
que gimen los inviernos,
no se tensan nuestros cartílagos
engarzados
tus huesos a mis huesos
como esponjas.
de no tener la seda de tu esquiva savia en mi esquiva boca¡
nos iremos con el mundo.

