jueves, 14 de octubre de 2010
¿Por qué escribo?
sábado, 9 de octubre de 2010
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Otoño
acumulando el excremento
y nuestros congelados lomos
un afiebrado otoño.
domingo, 26 de septiembre de 2010
Poema del dolor
viernes, 24 de septiembre de 2010
Yo he sido feliz
cada navidad tuve una cena
y grandes regalos,
Yo he sido feliz.
una mañana
caminaban de prisa
de vuelta a sus casas,
muchas horas,
sirenas en la calle,
gritos en las casas,
alguien les disparaba.
nos sentamos,
mi familia y yo.
comenzaba la oscura danza
Violín triste
lunes, 6 de septiembre de 2010

Deslinda la frontera con la muerte parpadeante sombra helada bullente en mi carne, la malogra, es la furia de ver como cruzan los vestidos húmedos, las piernas frías, los zapatos que no logra ver y van al compás de pensamientos que organizan su labor el resto de los días,
yo quiero recoger las hojas que se están pudriendo por el agua, arrugadas como las manos que trabajan y escriben, prolija me basta, sumar las nubes, esconder la cabeza bajo los cedros de olvidados aromas, pero todo seguirá igual como un viejo balón dejado por un niño.
Dónde puedo escarbar cenizas que puedan encenderse en medianoche cuando sonámbulo las etapas por estepas ensordecedoras.
Un día más la lluvia se desnuda y se viste frente a mí, su charla monocorde ahuyenta a los pájaros y yo simulo no escucharla, así urden hilanderas arañas rutas antiguas, lento el paso al horizonte cada vez más nítido, yo mientras me constriño, me acoquino para no estorbar el nido.
Es mi anhelo perpetuo de desollar las manos en la tierra, revolcarme en su torbellino, esperando que circule una sangre nueva de serpientes nacientes, aunque fuera para repetir la expulsión. Pero, podré llorar, sin que me avergüence el estallido y el fruto será nuevamente la causa, aunque sepamos ya que sigue, que un hermano asesinó a su hermano,
quizá tengamos tiempo de avisarle que escrito está y se rebele a su designio.
Duras rocas

Entre duras rocas arrastradas por el mar enciendo el candelabro en un rincón irredento, es la manía de sorber mis labios hasta el ultimo duro huerto que yo bebo del ensueño. Amarte, entre sangrientas miserias, besarte, en la canícula de la tarde, tocarte, lamerte, montarte en mis obstinados ijares que se columpian al cielo, deseo la ultima saliva de tu abril siendo aun febrero, lejos eres aroma entre lodos donde voy tras ellos.
Nada es nada, nadie es nadie, sola en la multitud de tantos ojos muertos, mi atributo es tal ensuciada con tu cuerpo, mis piernas arcoíris colores repartiendo entre el deseo quieto de no amarme nadie más como tu lo has hecho, déjame contenta en el rumor acezante sobre tu pecho, la espesa esperma sobre mi pubis besa el clítoris que tu boca modela, no tardes, tu abandonada, seca mis entrañas búscame en las breñas, allí tuya besaré el polvo hasta que lo riegues con tu beso santo que me hace bella hembra y carne firme para tu bravo animal que se esconde.
Ayer te he visto
Ayer te he visto nuevamente.
El tumulto,
el vino y los maníes
y la conversación de siempre.
Entre los rostros el único que lleva ojos que transgreden las sombras
como almas en pena que besarán las murallas tres mil años,
para decirme que vienes del impulso de las aguas arrastrando las piedras escritas,
que vienes de la mesa donde olvidas
que eres el animal de tiro para mi arado,
el que con sus dedos sordomudos dibujan en el aire
las vidas que no retornarán con los mismos ensueños y relatos,
y atrapan
con ahínco la espuma.
Tu cuerpo cruza la sala con ese paso aéreo
y atraviesa a otros cuerpos
rezumando la quimera que los amarró
a la hectárea profunda de la experiencia,
tú y tus años, yo y mis años suman
hacia un astro que orbitará la constelación cuando el tiempo fluya
escupiendo los esqueletos humanos a otra Era.
Entonces,
nuestros nombres
serán otros.
La intensidad del Silencio
Comienza a retirarse el otoño y ya no hace frío. Aquí me quedo en medianoche, la mente quieta, sola con la luz del cuarto horadándome en el pecho, las cortinas cerradas y las sombras tranquilas. Me ha llamado, pero yo no quiero más fantasías; era insensato, siempre acudía de prisa hacia la puerta y me asomaba al oir sus pasos, no quiero más manjares ofrecidos por él, ningún susurro prometiéndome ese ambiguo camino juntos. Aparto la mirada del libro, y doblo la página, quiero dormir, es tarde y debo levantarme temprano. Mañana llamará como cada martes, otra vez le diré que no es posible, que el desaliento es un pájaro que picotea, permanentemente, el estómago y no puedo tomar decisiones tan temprano. Suena el celular, es un mensaje, lo leeré mañana, qué querrá tan tarde…
ar
domingo, 5 de septiembre de 2010
La intensidad del Silencio

Porque no he querido botar el viejo sillón donde cada noche me siento a leer, donde paladeo cada idea de otros tiempos, me gusta soñar y mientras tantos devoro, con ansias, una fruta. Desde ese momento, me siento angustiada, el aire me turba la mirada, una extraña bruma me asusta; y me levanto rápidamente, corro por la habitación hacia la puerta, quiero escapar. Nadie me abraza, todo está cubierto de sangre, todo es aceite hirviendo bajo mis pies, y mis gritos ahogan mi pecho y no emito sonido, ninguna palabra que llame a alguien que me socorre. El viento ruge fuera de mi casa y yo sólo quiero detener esta tromba de sensaciones trastornando mis pasos a cualquier lugar. Cuántos años en esta jaula murmurando, esperando que por mí.
ar
sábado, 4 de septiembre de 2010
Te ofrezco
Te ofrezco
la flor almibarada
donde nutrí a mis hijos,
hinchada magnitud perpleja
de un capullo a punto
de abrir su seda.
Te ofrezco entrelazada
la llaga del tormento y tu memoria
que hará encender la veta más preciada
de la piedra hueca
que tu llenas.
Encañado trigal
entre el aire y mi cuerpo,
somos dos acaudalados
hacia el océano.
El silencio
El silencio es el imperio de tu voz en este instante
que la vena en desmedro vocifera,
el silencio ha cegado tu retina quien escribe mi poema,
el silencio tuyo es mi prisión,
el que me dicta un arrebato del viejo aquelarre
y mi piel se despliega en apéndices,
convulsionan rizomas
en la submarina luz.
La lira vibraba absorta en mi respiración,
y tu rostro,
ahora,
gélido
fragua la tromba
en el caos del panteón.
martes, 31 de agosto de 2010
Nos iremos con el mundo
Mi hermoso difunto
tu esternón vaciado bajo mis ijares mancillados
por tu semen,
han hecho esta sinfonía en mis febriles aposentos,
que abrieron los caminos a la pirotecnia
cubriéndote los ojos en mi caparazón.
que gimen los inviernos,
no se tensan nuestros cartílagos
engarzados
tus huesos a mis huesos
como esponjas.
de no tener la seda de tu esquiva savia en mi esquiva boca¡
nos iremos con el mundo.
lunes, 30 de agosto de 2010
Sangre nueva
Como si me remontara hace treinta y seis años
Lejos
Aquí muy dentro en la dictadura de mi corazón,
Cuando las estrellas se apagaron entre los libros
Y me evadía tratando de leer a oscuras.
Es esta una tarde extraña,
No hablo de política,
Los hombres y las mujeres del mundo sufren
Dentro de mis años adolescentes,
Se me han venido con sus puños cerrados,
Yo no hablo de política,
Cuando los hombres en otro lugar mueren
Bajo las piedras sin piedad,
Y yo en los años aquellos.
No hay allanamientos, pero mi carne lacia
Escarba el pensamiento que me levante
Y pueda comprender,
Cómo el futuro construirá
Las calles justas para caminar con la frente
Hacia el oquedal incierto
Que el viento mueve,
Cómo diré a los dioses nuevamente que no creía
En ellos,
Cómo permitiré que el grito no hiera la garganta
Si no sé cuál es la ventana donde podré avizorar
Las nuevas tablas del orden.
De la nación como antaño,
Son piezas de engranajes adustas y perversas
Que avanzarán en su soliloquio obediente,
Para conservar la función que mantenga a ras
De las comunidades más poderosas.
Serán rubios o morenos los cuidadores de autos,
O los empaquetadores de supermercados
Hablarán su academia alternativa.
Será el marginal un indígena? Los homosexuales
Tendrán su cargo independiente?
La mujer dueña de su cuerpo decidirá su estado?
Sólo el hombre es una raíz de bondades
Que hay que alimentar, una mujer es una raíz
De seres humanos que comen y lloran y ríen,
Seguirá todo igual?
La instrucción será para el pobre un exclusivo
Privilegio concedido o un derecho vital de supervivencia,
Como el pan para el hambriento el agua para el sediento,
Tendremos que ir los domingos a misa,
Tendré que casarme virgen nuevamente,
(aunque no recuerdo haber sido virgen)
Esta es una tarde extraña
Un paraíso perdido se ha encontrado
O se ha perdido definitivamente,
Salud para todos,
Educación para todos,
La cultura, que será de los poetas, de los artistas
Tributarán sus sueños progresistas de querer
Ser libres y hacer lo que ellos quieran
Y someterse al eterno anhelo de siempre
Cambiar al mundo?
Esta es una tarde extraña y no quiero hablar de política,
Sólo que tengo pena,
Tengo miedo,
Nunca más crímenes, nunca más desaparecidos,
En cuatro años los caminos infinitos de mi imaginación
Se regarán con sangre nueva,
Espero se coagule entre las danzas frágiles
Como en las firmes y sea un renuevo superior
Un tesoro no escondido,
Esta es una tarde extraña en mi tarde marginada
Y mi piel morena se estremece y quiere tener fe.
Sobreviviente
Este vaivén en mi frente,
afuera una cueva se cimbra
oscura luz desata mis venas,
al fin pienso
es la fiera huesa que me traga
y así te amara
replegada entre gusanos,
nadie lo puede evitar.
Se escapa
de mis alientos la temible sombra.
He aplastado bajo una piedra
tu rostro,
y crece una pelusa en la tierra,
semillas que no brotan
en el cieno,
mi ovulación sin espermios
es luz que disminuye pero no se apaga,
indica los restos carcomidos
sobre las mesas.
Subrayé cuántas veces los caminos debidos
para seguirlos paso a paso,
y he llorado obsequiosa
resignada por los pasillos que besé,
y así,
no he logrado
alumbrar estos ojos bajo las rasgadas colchas,
esconderme de todos,
de las llaves,
de las puertas abiertas,
no he podido sacudir los crótalos de mi cuello
ni raspar las sales secas,
olvidar las noches doradas,
este vaivén que me esconde y no logro
descifrar la voz del profeta,
ni la falta del diente se me ha visto,
ni el paso púdico
ni el lloro seco
ni el mugido,
ni un ay
se me condena,
y esta huesa
me tritura el seno entre los pechos
buscando un solaz para nosotros
con las fuerzas de una fiera
sobreviviente.
