
Los cántaros han mostrado su sangre reivindicada en un azul
cielo que es ajeno como un misterioso grito telúrico,
además incógnitos se disuelven en unas sombras,
y apelan la nueva constelación que puede entrar
con su nueva luna.
los barrotes fríos,
empezó la cruzada,
aspavientos inhumanos entre enardecidos fuegos
donde expiró la flor única,
enterradas allí las frutas sembradas
lamidas sus cáscaras,
en los jirones
de los árboles talados,
la greda esté en sus ungüentos
que enciende ,
del tramonte
nacido y
consumido