
viernes, 24 de diciembre de 2010
domingo, 19 de diciembre de 2010
Cicatrices
acabado el juego,
me ríen,
eso fue,
en la piel de conjeturas y
como una hierba,
solitaria.
Cicatrices que se borran
luego,
serán otras.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Impunidad
en la laguna
como los pollitos en la cocina
donde el jote
entre los alborotados árboles
yo sentía su rasguño.
mugía en mis sienes
y la sangre usurpadora,
del pequeño cuerpo
y yo
rompiendo caracoles
cuando los machaco
esa baba escurre
y en mi oído
un resuello
un olor.
Sobrevivencia
a fuego
todo es aceptable,
martes, 9 de noviembre de 2010
Luz que comienza
cuando mis ojos se pegan
de pensar en ti,
estás bien alimentado
y eres un roble
Mi cuerpo nutrió otros cuerpos
una vigorosa respiración?
jueves, 4 de noviembre de 2010
Quién eres?
encendida
Ciudad desconocida (Santiago, 1 de nov. 2010)
de la paz de mis huesos,
entre los túneles del metro
la cerveza y su buen humor
que recorrí
con sus siluetas errantes,
miércoles, 3 de noviembre de 2010
AQUELARRE EN LA SOCIEDAD DE ESCRITORES DE CHILE EN SANTIAGO 2010
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sábado, 23 de octubre de 2010
Será duro el camino
Anclé en mi sangre un espermio
que no ha crecido,
sin embargo,
yo ruego
que las sombras que dibujan
escapularios
en las paredes de mi cuarto
atiendan mi parto
y sequen mi sangre
cuando dé a luz;
parir entre piedras cayendo,
parir entre flechas ponzoñosas,
así,
acunaré al fruto,
con su veneno
lo voy a amar.
martes, 19 de octubre de 2010
Desorientación
jueves, 14 de octubre de 2010
¿Por qué escribo?
sábado, 9 de octubre de 2010
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Otoño
acumulando el excremento
y nuestros congelados lomos
un afiebrado otoño.
domingo, 26 de septiembre de 2010
Poema del dolor
viernes, 24 de septiembre de 2010
Yo he sido feliz
cada navidad tuve una cena
y grandes regalos,
Yo he sido feliz.
una mañana
caminaban de prisa
de vuelta a sus casas,
muchas horas,
sirenas en la calle,
gritos en las casas,
alguien les disparaba.
nos sentamos,
mi familia y yo.
comenzaba la oscura danza
Violín triste
lunes, 6 de septiembre de 2010

Deslinda la frontera con la muerte parpadeante sombra helada bullente en mi carne, la malogra, es la furia de ver como cruzan los vestidos húmedos, las piernas frías, los zapatos que no logra ver y van al compás de pensamientos que organizan su labor el resto de los días,
yo quiero recoger las hojas que se están pudriendo por el agua, arrugadas como las manos que trabajan y escriben, prolija me basta, sumar las nubes, esconder la cabeza bajo los cedros de olvidados aromas, pero todo seguirá igual como un viejo balón dejado por un niño.
Dónde puedo escarbar cenizas que puedan encenderse en medianoche cuando sonámbulo las etapas por estepas ensordecedoras.
Un día más la lluvia se desnuda y se viste frente a mí, su charla monocorde ahuyenta a los pájaros y yo simulo no escucharla, así urden hilanderas arañas rutas antiguas, lento el paso al horizonte cada vez más nítido, yo mientras me constriño, me acoquino para no estorbar el nido.
Es mi anhelo perpetuo de desollar las manos en la tierra, revolcarme en su torbellino, esperando que circule una sangre nueva de serpientes nacientes, aunque fuera para repetir la expulsión. Pero, podré llorar, sin que me avergüence el estallido y el fruto será nuevamente la causa, aunque sepamos ya que sigue, que un hermano asesinó a su hermano,
quizá tengamos tiempo de avisarle que escrito está y se rebele a su designio.